Semana 1: ¿dónde estás hoy?
Anota de dónde llegan tus clientes, qué canales usas, cuánto gastas y qué resultados tienes. Prueba tu web desde el celular y busca tu negocio en Google como lo haría un cliente.
Semana 2: ¿qué base falta?
Revisa que tu web cargue rápido, que tu ficha de Google esté completa, que tu contacto sea claro y que la medición funcione. Arreglar la base rinde más que abrir un canal nuevo.
Semana 3: ¿qué contenido y qué canales priorizas?
Elige uno o dos canales, no seis. Define qué contenidos responden las preguntas más frecuentes de tus clientes y agenda cuándo se publican.
Semana 4: ¿cómo mides y ajustas?
Define tres indicadores: visitas o alcance, contactos y ventas. Anota los valores iniciales y fija una fecha mensual para revisarlos y decidir qué se sigue, qué se cambia y qué se descarta.
¿Qué haces después del primer mes?
Repites el ciclo con lo aprendido: mantienes lo que funciona y ajustas lo que no. Si necesitas ayuda para el diagnóstico, empieza por el autodiagnóstico gratuito.
En resumen
Un mes basta para diagnosticar, arreglar la base, elegir canales y definir tres indicadores. Repite el ciclo cada mes con lo aprendido.
Si quieres bajar este plan a tu caso, agenda una llamada: armamos juntos un primer mes con prioridades, fechas y responsables, ajustado a tu presupuesto y al tiempo real que puedes dedicarle.
Preguntas frecuentes
¿Necesito una agencia para hacer este plan?
No es imprescindible, aunque un diagnóstico externo ayuda a ver puntos ciegos.
¿Cuánto presupuesto debo dedicar?
Depende de tu margen y tus metas; empieza con lo que puedas sostener y medir.
¿Cada cuánto actualizo el plan?
Revisión mensual y ajuste mayor cada trimestre.
¿Qué canal conviene primero?
El más cercano a donde ya está tu cliente ideal.
¿Y si no tengo tiempo para ejecutar todo?
Prioriza una sola acción por semana; un plan pequeño que se cumple vale más que uno grande que se abandona.